Dicen que los periodistas son notarios de la realidad. Nosotros no lo somos, pero pretendemos dar fe de lo que se esconde tras el escenario, el oropel y el triunfalismo.
A los que no temen ver lo que se oculta, a los que quieren que las cosas mejoren haciendo las cosas bien, empezando por lo pequeño y por la base, no les resultará enemigo este viaje, ni nosotros.
A los demás, no tenemos mucho que decirles, sólo que abran los ojos si, de verdad, quieren un futuro mejor.
Os ofrecemos nuestro punto de vista, nuestra interpretación de los hechos patentes.
Sin escusas ni disculpas
martes, 4 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Reflexionando
Hubo un tiempo en que no todos quisimos ser camareros ni empleados de hotel. De entonces queda la tradición industrial y sus efectos. De ello vivimos hoy, fundamentalmente. Nuestro presente es también la dignidad que levantó tanto y lo que queda de tanto trabajo realizado.
Defender esta tradición y esta herencia es la premisa para que todos tengamos un lugar en el futuro.
Luego, como aquí cabemos todos, que cada cual se dedique a lo que desee.
A la vez, intentemos ir mejorando lo que tenemos. Pero sin poner la carreta por delante de los bueyes. Poco a poco y con fundamento.
Defender esta tradición y esta herencia es la premisa para que todos tengamos un lugar en el futuro.
Luego, como aquí cabemos todos, que cada cual se dedique a lo que desee.
A la vez, intentemos ir mejorando lo que tenemos. Pero sin poner la carreta por delante de los bueyes. Poco a poco y con fundamento.
Empezar la casa por el tejado
Dice el dicho popular que lo que mal empieza, mal acaba. En Avilés llevamos demasiado tiempo empezando mal: Saneamiento de los residuos urbanos e industriales, problema ferroviario, arteria del puerto, variante de Avilés, problemas con los vertidos y los contaminantes industriales, rehabilitación del casco histórico, limpieza de la ría.... y un muy, muy largo etcétera.
El centro Niemeyer nace, como maniobra de trilero, con ocasión del lamentable debate político sobre el soterramiento de las vías del ferrocarril, durante la campaña electoral municipal y autonómica de hace ya más de dos legislaturas.
Este asunto ha sido desde el principio una tomadura de pelo para los ciudadanos, un derroche y un lujo inútil. Es la guinda sin el pastel; es la casa empezada por el tejado; es la medida de lo que somos, de donde estamos y de la opinión que le merecemos a algunos políticos.
Después de cuarenta y tres millones de euros de gasto en la instalación y varios cientos de miles más en gastos de implementación y funcionamiento (de los que no se quiere rendir cuentas)... queda, aún, un enorme camino de gasto y derroche por delante.
¿Qué futuro aguarda a este bodrio cuando todo está en manos de gentes incapaces de dar más argumentos que la petición de adhesiones inquebrantables?
Triste Avilés
El centro Niemeyer nace, como maniobra de trilero, con ocasión del lamentable debate político sobre el soterramiento de las vías del ferrocarril, durante la campaña electoral municipal y autonómica de hace ya más de dos legislaturas.
Este asunto ha sido desde el principio una tomadura de pelo para los ciudadanos, un derroche y un lujo inútil. Es la guinda sin el pastel; es la casa empezada por el tejado; es la medida de lo que somos, de donde estamos y de la opinión que le merecemos a algunos políticos.
Después de cuarenta y tres millones de euros de gasto en la instalación y varios cientos de miles más en gastos de implementación y funcionamiento (de los que no se quiere rendir cuentas)... queda, aún, un enorme camino de gasto y derroche por delante.
¿Qué futuro aguarda a este bodrio cuando todo está en manos de gentes incapaces de dar más argumentos que la petición de adhesiones inquebrantables?
Triste Avilés
domingo, 2 de octubre de 2011
Carcundia I
Impasible el ademán....
Que actitudes, señor....
¿¿Es la carcundia "progresista" ??
¿Qué pasa, que no hay otra cosa por la que movilizarse en Avilés???
¿¿Qué pasa, que todo en el Centro Niemeyer no huele lo suficientemente mal como para andar con adhesiones inquebrantables??
¡¡Qué horror!!
Triste Avilés.....
Que actitudes, señor....
¿¿Es la carcundia "progresista" ??
¿Qué pasa, que no hay otra cosa por la que movilizarse en Avilés???
¿¿Qué pasa, que todo en el Centro Niemeyer no huele lo suficientemente mal como para andar con adhesiones inquebrantables??
¡¡Qué horror!!
Triste Avilés.....
sábado, 1 de octubre de 2011
Propósito
"De Madrid al cielo, con un agujerito para verlo", dicen los castizos.
Avilés es una de las ciudades más hermosas de la Cornisa Cantábrica. Casi una desconocida en Asturias, qué decir en el resto de España. Tiene un casco histórico, un modo de ser hermosos y otras cualidades dignas de ser descubiertas.
Pero, como eso os lo dirá cualquiera que la conozca o el publicista de turno contratado para vender su imagen, nosotros tenemos el deber de hablar de la otra realidad, esa de la que no se dice nada.
Por desgracia y por historia, arrastra lacras que se hacen más evidentes cuanto más panegíricos y gritos triunfales se pronuncian.
Lo que debería ser corregido con tiempo y con sentido, se agranda tras la gran fiesta del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer. Una mascarada que ha sido, sólo, una gran huida hacia adelante, un evadirse de los problemas. Cuestión que hoy está más de actualidad que nunca.
Lamentablemente, Avilés necesita hacer muchas más cosas que espectáculos. Para empezar, reconstruirse.
Sobre esto orbitaremos mientras haya causa, y fuerzas para mantenerla.
Avilés es una de las ciudades más hermosas de la Cornisa Cantábrica. Casi una desconocida en Asturias, qué decir en el resto de España. Tiene un casco histórico, un modo de ser hermosos y otras cualidades dignas de ser descubiertas.
Pero, como eso os lo dirá cualquiera que la conozca o el publicista de turno contratado para vender su imagen, nosotros tenemos el deber de hablar de la otra realidad, esa de la que no se dice nada.
Por desgracia y por historia, arrastra lacras que se hacen más evidentes cuanto más panegíricos y gritos triunfales se pronuncian.
Lo que debería ser corregido con tiempo y con sentido, se agranda tras la gran fiesta del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer. Una mascarada que ha sido, sólo, una gran huida hacia adelante, un evadirse de los problemas. Cuestión que hoy está más de actualidad que nunca.
Lamentablemente, Avilés necesita hacer muchas más cosas que espectáculos. Para empezar, reconstruirse.
Sobre esto orbitaremos mientras haya causa, y fuerzas para mantenerla.
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